Jornaleros Migrantes de Chiapas

  • Chiapas concentra el 15% de los aproximadamente 2 millones de jornaleros agrícolas en el país. Mayoritariamente de origen indígena (tsotsil, tseltal, tojolabal, chol y zoque) que migran y trabajan en campos agrícolas de las regiones centro y noroeste de México, por temporadas de hasta seis meses.
  • Condiciones inhumanas de explotación laboral, hacinamiento y exclusión social
  • Población guatemalteca agrícola en la región del soconusco, 120 mil provenientes de los departamento de Huehuetenango, San Marcos, Cobán y Quiché, ingresan de manera documentada para laborar en 860 fincas registradas ante el Instituto Nacional de Migración

Principales destinos de trabajo

 Campos de producción agrícola de Sinaloa, Sonora y Baja California

Problemática

  • Abuso, trata y explotación laboral
  • Hacinamiento
  • Salarios bajos
  • No existen condiciones de seguridad laborar
  • Falta de servicios y acceso al derecho a la salud
  • Condiciones inhumanas para laborar
  • Contratos indignos
  • Falta de redes de apoyo
  • Ausencia de mecanismos jurídicos para su defensa legal
  • Violación de derechos sociales, laborales y humanos en población jornalera migrante invisibilizada y con una práctica recurrente.

 Acciones de trabajo

  • Conformación de Comités Comunitarios  jornaleros-as migrantes para la promoción y defensa de sus derechos sociales, laborales y humanos.
  • Campaña de información, sensibilización y concientización a  población rural y urbana, en las regiones de origen y destino, sobre las problemáticas que enfrenta las y los jornaleros, sus derechos y medios de solidaridad.

Situación de las y los Jornaleros Migrantes en Chiapas

El estado de Chiapas concentra el 15 por ciento de los aproximadamente 2 millones de jornaleros agrícolas en el país. En su mayoría son indígenas que migran y trabajan en campos agrícolas de la región noroeste de México (Sinaloa, Sonora y Baja California) por períodos de hasta seis meses y se encuentran en condiciones inhumanas de explotación laboral y exclusión social. Las condiciones de pobreza y desigualdad que afectan a la población indígena en Los Altos de Chiapas, aunadas a los diferenciales salariales resultantes, hacen que trabajadores agrícolas de esta región se desplacen hacia zonas con escasez de fuerza de trabajo local y demanda alta de prestación del trabajo agrícola jornalero-migratorio, que labora independientemente de la edad o el sexo, entre 8 y 10 horas diarias en promedio, y percibe 1.6 salarios mínimos (Comisión Nacional de los Salarios Mínimos; Tabla de salarios mínimos generales y profesionales por áreas geográficas; a partir de 1 de enero de 2015; $66.45 pesos mexicanos) diarios  según la Encuesta Nacional de Jornaleros (ENJO) de 2009. La situación de violación de los derechos sociales y laborales de la población jornalera,  principalmente indígena, en México se encuentra invisibilizada.

Chiapas en lo laboral

 El informe del Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación de junio de 2011 señala que un 90% de la población jornalera no cuenta con un contrato formal de trabajo. La ENJO 2009 señala que el 72.3% gana por jornal, mientras que el 23,8% recibe su pago a destajo. El 65.6% de las y los jornaleros migrantes tiene un ingreso mensual menor a 3.180,00 MXN que corresponde a la línea de pobreza alimentaria rural estimada. Además de la explotación laboral, la población indígena migrante concentrada en los campos agrícolas, afronta condiciones muy inferiores a lo señalado por las normas internacionales en materia de vivienda, alimentación, seguridad social y acceso a servicios de salud y educación.

Chiapas se convirtió nuevamente en la entidad con mayor porcentaje de población en pobreza. La necesidad de sobrevivencia de los 3 millones 782 mil pobres en Chiapas, que equivale a 74.7% de su población (Coneval, 2012), seguirá empujando la migración interna e internacional, especialmente la de jóvenes y menores de 17 años que son los grupos más afectados por la violencia y la pobreza en el país. El informe Pobreza y derechos sociales de niños, niñas y adolescentes en México 2010-2012, elaborado de manera conjunta por la Unicef en México y el Coneval), reveló que el 53.8% de niños y adolescentes menores de 17 años que viven en pobreza y el 12.1 en pobreza extrema. Uno de los casos más trágicos es el de los menores de las comunidades indígenas, pues casi ocho de cada 10 (78.5%) padece condiciones de pobreza, y uno de cada tres de ellos vive en pobreza extrema. (Según el informe de Unicef y Coneval, el 93.5% del total de niños y adolescentes indígenas tienen una o más carencias sociales, 80.8 %de ellos es parte de hogares donde el ingreso per cápita es inferior a la línea de bienestar, y 48.5%, de hogares con ingresos en la línea de bienestar mínimo.)

La imposibilidad de incorporación social y productiva de los miles de jóvenes que engrosan la población económicamente activa en México y Chiapas, incrementará la presión y el descontento social. En el contexto social y económico de EUA y México, resulta muy probable que los flujos migratorios al norte del país y los EUA se incrementarán, y también los costos sociales y humanos a lo largo de las rutas migratorias y del cruce de fronteras internas y nacionales.

Trabajo organizativo y de defensa de las y los Jornaleros Migrantes

En el año 2013, en colaboración con el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) y con el equipo de ENLACE Comunicación y Capacitación en La Montaña de Guerrero, realizamos un proyecto regional titulado “Promoción de los derechos humanos de las y los migrantes indígenas del Sur de México, Uno de sus objetivos centrales fue la conformación de Comités Comunitarios de Jornaleros Indígenas Migrantes (Comités JIM) en las regiones Mixteca Alta de Oaxaca, Montaña de Guerrero y Altos de Chiapas.

La iniciativa permitió fortalecer capacidades básicas de documentación, denuncia y análisis de jornaleros migrantes a partir de talleres formativos. En municipios Los Altos de Chiapas con los más altos índices de emigración interna y a los EUA se conformaron 85 Comités JIM en las tres regiones, que dispusieron de herramientas informativas para activar mecanismos de prevención y de canalización de casos de violación de los derechos humanos en los trayectos migratorios y lugares de destino.

En colaboración con Voces Mesoamericanas, los Comités JIM desarrollaron en el 2014 una campaña informativa sobre derechos de jornaleros agrícolas y realizaron un intercambio con sus pares en Guatemala. Sin embargo, la continuidad y efectividad del trabajo requiere de un conocimiento sistemático de las condiciones sociales y laborales que enfrentan en los campos agrícolas de los estados del noroeste del país a donde se dirigen cada año, a fin de que sean visibilizadas y denunciadas, y se propongan mecanismos de coordinación organizativa de los JIM para la defensa de sus derechos.

Se ubica el trabajo de organización jornalera de manera transnacional, Guatemala-México, en reconocimiento de las similitudes en ambos países en la deficiencia del acceso y ejercicio de derechos de personas jornaleras. Se trabaja en la construcción de redes regionales que permitan una vinculación coordinada desde las y los jornaleros migrantes para la incidencia social y política.

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¿Qué es trabajo digno?

¿Por qué un contrato?

¿Qué harías si violan tus derechos laborales?

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