Nosotras nos exploramos, somos esto que somos y lo que queremos ser. Hoy honramos nuestros cuerpos territorios

bankil/ noviembre 4, 2016/ Noticias, Uncategorized/ 0 comments

Tuvimos nuestro sexto encuentro de la Escuelita de Mujeres Indígenas Migrantes, llegamos a vernos, a abrazarnos, a reírnos y a seguir reflexionando sobre nosotras, nuestras vidas, nuestros miedos, nuestro cuerpo. Abrimos de nuevo nuestra mente y nuestro corazón y lo hicimos juntas, porque hemos descubierto que en colectivo es mejor aprender y desaprender.

Pudimos conocer unas cuevas, salimos a explorarlas, nos pusimos cascos y usamos lámparas, nos tomamos fotos, nos asombramos, nos agarramos de las manos las viejas y las nuevas amigas. Estaba obscuro, estaba húmedo y hacía frío, era nuevo el lugar como nuevo el espacio que exploramos después a través de nuestro cuerpo, a través de vernos al espejo, de reconocernos y descubrir lo que hay ahí en esto que habitamos y con lo que nos ponemos en la vida.escuelita-de-mujeres-5

Jugamos con globos, caminamos el espacio juntas, abrazadas para que nadie se cayera, lo importante no fue ver si una ganaba, si una se equivocaba o si una perdía. Jugamos a ganar todas, porque la vida en competencia divide a las personas y nosotras apostamos por unirnos.

Nos dibujamos por dentro y por fuera, enunciamos lo que nos gusta y no de nosotras mismas, lo que nos da pena, lo que nos da miedo, lo que deseamos para nuestras vidas. No fue fácil, nos tardamos un poquito porque hablar de lo que somos no es costumbre… y fuimos descubriendo que tenemos miedos parecidos, pero también sueños de querer ser felices, de lograr metas y de superarnos. Nos vimos al espejo una por una ¿quién era ella? Nos preguntamos ¿será que yo soy valiosa? ¿será que tengo esas virtudes? ¿será que puedo animar a las demás? ¿será que puedo dar amor, aceptarme, tener confianza en mí misma? ¡Si! dijo Valeria, nosotras mismas somos esas personas valiosas que todas describimos, nosotras mismas podemos vernos al espejo y reconocer lo que somos.

escuelita-de-mujeres-6 Nos tocamos con las manos, con las manzanas, nos dimos caricias; nos dio pena al principio, después nos dimos cuenta que es bonito sentir así con el cuerpo. Tomamos nuestros pies para darnos masajes, los olores de los aceites de coco, romero y aguacate  inundaron el espacio… seguimos con la cara,  el cuello, la espalda; por parejas, en grupos nos relajamos ¡nos consentimos! Tenemos derecho a tratarnos bien nosotras mismas y derecho a que otras personas nos traten como nosotras queremos, ¡Tenemos derecho a sentir bonito! Agradecimos al cuerpo nuestro, gracias manos por el trabajo que haces, gracias piernas por llevarme a conocer el mundo, gracias oídos, labios, nariz, ojos, gracias por que me permites sentir la vida.

Nuestra silueta en el suelo nos sacudió de nuevo… dónde me duele, dónde me gusta, dónde me pena dibujar… nos compartimos con risas nerviosas, descubrimos lo qué hay adentro y afuera, y descubrimos que compartimos sentires y penas, dolores y placeres ¿Es malo saber de nuestro cuerpo? ¿por qué nunca hablamos de él? Hay que conocerlo dijimos, hay que cuidarlo dijimos, hay que quererlo porque es nuestro, es nuestro territorio.

escuelita-de-mujeres-4 Y así escribimos nuestro propios derechos después de la experiencia colectiva de encontrarnos: derecho al conocimiento de los cambios que suceden en mi cuerpo, derecho a explorar nuestro cuerpo,  tengo derecho a cuidar mi cuerpo y que nadie nos toque si no nos gusta, derecho a darnos cariño y amor, derecho a decidir quién puede tocar mi cuerpo, derecho a decirle a otras personas que no nos toquen donde no nos gusta, derecho a no recibir discriminación o burla por hablar de nuestro cuerpo, tengo derecho a proteger mi cuerpo y conocer todo el cuerpo, tengo derecho a la información sobre sexualidad, derecho a cuidar a nuestra salud. Nuestras frases simples de letras y profundas de sentido, enunciaron que no somos de nadie, que no somos de los hombres, que nosotras decidimos sobre este cuerpo. Nosotras y nadie más.

Nos volvimos a asombrar juntas, nos atrevimos a hablar de lo que nos pasa, de lo que sentimos, de lo que deseamos… y entre tanta reflexión íbamos tejiendo con el estambre de colores, nos enseñamos juntas y nos tiramos al pasto a contarnos mientras nuestros dedos hacían magia y es que así somos nosotras, tejedoras de hilos de colores, tejedoras de historias, no cualquier historia, nuestra historia.

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