Encontrarnos en la Escuelita de Mujeres es inolvidable, por eso nos narramos… para ir dejando testimonio de lo que nos pasa

bankil/ febrero 5, 2016/ Noticias, Uncategorized/ 0 comments

Li oxib’ kakal´ li’e laj tsob´ jb’atik ta sjamel kon´ton tik, xchi’uk svulesel ta joltik´ ti k’usi, kiloj tik, tayantik, tsob’ajeletike

(Estos tres días nos reunimos para abrir el corazón y recordarnos lo que hemos aprendido juntas antes)

Nos encontramos del 28 al 30 de enero para la tercera sesión de La Escuelita de Mujeres. La cita se dió en Tziscao, municipio de La Trinitaria, en una tierra llena de agua, con un clima un poco frío, con neblina y chipi chipi (lluvia ligera), un lugar donde pocas habíamos estado y sin embargo un lugar que nos gustó, nos sacamos fotos, nos sacamos selfis encima de una canoa en la cual empezamos a remar aunque no se moviera, caminamos y platicamos.

Pasamos por un puente que se llama el Puente de piedra y nos fuimos a Guatemala, unas no lo creíamos, a otras nos causó risa el sólo pensarlo, pero sí, llegamos a Guatemala y nos volvimos a sacar fotos; entramos a un mercado, vimos cosas que nos gustaron y seguimos platicando, llegó el momento de irnos de ahí para volver a las cabañas, para empezar a comer porque ya hacía hambre. Comimos pescado, unas lo alzábamos y reíamos con el pescado en la mano, otras sólo nos lo comimos; y así entre risas, pláticas y con la panza llena empezó nuestro Tercer Encuentro en la Escuelita de Mujeres Indígenas Migrantes, Sjamel jol ko´ontontik li antsotike.

Nuestro amigo Pierre nos enseñó un juego para presentarnos, “¿Cómo te llamas mi amor?”, “Me llamo Meche y vengo de Poconichim mi amor”, nos reímos, ep li jtse’inotik nos reímos mucho… “k’usi ab’i mi amor? Yolanda y vengo de Santo Ch’en mi amor…” Y así entre risas y miamores nos conocimos un poco más. Llegamos nuevas compañeras de Guaquitepec, Cancuc, Corralch’en, los Llanos, Escalón, y llegamos viejas conocidas de Poconichim, Dos Lagunas, Yolonwitz, Naranjatic; todas tsotsiles y tseltales de distintas geografías de Chiapas y eso te recuerda que el corazón anda regado por diferentes códigos postales.

Nos sentamos en nuestras bancas y en nuestras mesas para hablar de nuestra Escuelita, nos vimos en la pantalla Micaela, Angelina, Paty, Dominga, Chelita… también vimos a Maricruz, , Eva, Toñita y Lupita que no vinieron esta vez, pero que son parte de Sjamel; recordamos lo que hemos hecho, los dibujos de Nuestro mundo, el Mural de nuestras ancestras, de cuando hicimos aretes y lo mucho que nos gustó; la Danza de los globos, que nos hizo recordar que hay que ayudarnos entre todas para no caernos. Volvimos a leer nuestros acuerdos, “se puede bostezar, pero no dormir…” Volvimos a soñar juntas nuestra Escuelita y lo que queremos de ella.

Mientras recordábamos nos llegaron a las manos morrales azules con la imagen de la Escuelita -mujeres de colores sosteniéndose alrededor del maíz-corazón-. Nos pusimos nombres de frutas, verduras y comida, “A ver las manzanas júntense para platicar”; también nos juntamos en parejas las sandias, las chayotas, las fresas, las chiles, las naranjas, las maizas, las frijolas, las limonas, las champiñonas, las tomates, las mango, las chilaquiles, las zanahorias, las mandarinas, las sin nombre…

Nos juntamos para recordarnos, compartirnos, para platicar y conocernos ¿cómo nos fue en el año 2015?

Contamos junto con Teresita, Marcelina, Araceli, Zoyla, Martha, Roxana, Alicia que lo más importante del año fue seguir con los estudios, fue estar en la Escuelita y por eso estamos contentas; también hicimos convivios familiares en nuestras casas… hubo momentos de tristezas, perdimos gente amada, a veces tuvimos conflictos, pero hay esperanza, hay familia, hay amigas, hay sueños y desafíos. Queremos hacer pantalones para poder aprender a andar en bici, queremos hacernos unos nuestros trajes de baño para aprender a nadar.

Queremos seguir compartiendo, queremos bailar siempre, y así comenzamos a mover la cabeza al ritmo del Efraín, bailamos los ojos, bailamos también de frío, ¡de frío pero con gusto dijimos¡ Bailamos con el pincel en la mano, en una pista de baile que es nuestra Cajita de los Sueños, llena de colores: morado, rosa, azul, verde, blanco, rojo, amarillo y también invitamos a ese baile que es la vida a las estrellas, a las lunas y a los soles. Y entre tanto baile y ver mucho, nos tapamos los ojos con más colores disfrazados de paliacates, nos volvimos Moscas de Amor, aprendimos un nuevo idioma “bpsst, bpsst” y así hicimos comunidad, con el lenguaje de las risas y los juegos, porque jugar y reír es la mejor manera de aprender y compartir, de enseñar y de que nos enseñen. Porque al final eso es la trascendencia: iluminar a otras y dejarnos iluminar por ellas.

La Escuela de Mujeres Indígenas Migrantes Sjamel jol ko´ontontik li antsotike, Abriendo el corazón y mente de nosotras las mujeres, es una propuesta educativa itinerante que se construye como un espacio-proceso de crecimiento personal y colectivo, de aprendizajes comunes y deseos por futuros diferentes en el que las mujeres nos posicionemos críticamente para nutrir nuestras luchas y las de otros pueblos.

En Nuestra Escuelita buscamos encontrarnos, reconocernos, cuidarnos, acuerparnos, recordar lo que nos pasa y construir colectivamente lo que queremos que nos pase. Es una oportunidad de autovaloración de la experiencia como mujeres indígenas en contextos migratorios, reconociendo nuestros problemas y reivindicando nuestro papel y aportes en la vida comunitaria. Retomamos nuestras visiones propias del mundo y dignificamos nuestras experiencias para participar -desde otra mirada, con habilidades y posturas- y modificar las relaciones de poder; y que esto sea base para incidir y fortalecer los procesos de autogestión por el Buen Vivir y el Buen Migrar.

 

 

 

 

 

 

 

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