Comunidad tsotsil y chiapaneca inmigrante celebra el Tercer Aniversario de Casa Chiapas en Tampa, Florida

bankil/ noviembre 11, 2014/ Noticias, Uncategorized/ 0 comments

Un gran mural comunitario lleno de color y pintado a muchas manos sobre manta, recibió el 8 de noviembre de 2014 a los invitados del Tercer Aniversario de Casa Chiapas, albergada desde hace un año en un Centro Comunitario en Tampa, Florida, Estados Unidos.

Familias tsotsiles –que son el grupo mayoritario en la celebración-, migrantes chiapanecos y de otros estados de nuestro país, autoridades locales del condado de Hillsborough, jóvenes universitarios, activistas y profesionales solidarios, miembros del Consulado de México en Orlando, compartieron reflexiones, testimonios, alegrías y retos acumulados en los tres primeros años de servicio de Casa a la comunidad inmigrante chiapaneca e hispana en esta ciudad de la costa oeste de Florida.

También estuvieron presentes representantes del Instituto Centroamericano de Estudios Sociales y Desarrollo (INCEDES) en Guatemala, y de la Coalición Indígena de Migrantes de Chiapas (CIMICH), la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) y Voces Mesoamericanas en Chiapas.

Las personas invitadas recibieron la bienvenida a la Casa Comunitaria y con una alfombra de “juncia” de pinos nativos de Florida, para entrar al salón donde se llevó a cabo la celebración y se compartió la cena. Un mural comunitario pintado sobre manta y en colores vivos, con una leyenda que dice “En busca de un futuro promisorio”. La frase también está escrita en tsotsil, Sa´el lekil jkuxlejaltik, y en inglés, In pursuit of promising future.

El mural fue elaborado por migrantes que se alfabetizan en español, o cursan primaria o secundaria abierta, o aprenden el inglés en Casa Chiapas que funciona también como Plaza Comunitaria para ofrecer servicios educativos del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos. En el mural también participaron estudiantes de la Universidad del Sur de Florida con sede en Tampa.

Un gran camino que atraviesa el mural, a sus orillas mazorcas de diferentes colores, escuelas, centros de salud, y llega hasta un sol que cobija a personas unidas en un gran abrazo. Es la utopía que reunió a la comunidad inmigrante en Florida, que a pesar de tener orígenes, lenguas y culturas diversas, ha decidido unirse para responder a las muchas dificultades que enfrenta y avanzar en el reconocimiento de sus derechos sociales y en la igualdad de oportunidades.

El pastor Cristóbal Jiménez condujo el programa de la celebración. Es originario de Romerillo en el municipio de Chamula y después de 14 años de trabajo en el estado de Georgia, su labor es animar la formación de la primera organización de migrantes tsotsiles en la ciudad de Cairo.  Cabe mencionar que también es miembro fundador de Casa Chiapas.

Tocó a Cielo Gómez, tseltal de Tenejapa y fundadora-directora de Casa Chiapas, dar la bienvenida a todas y todos los participantes; recordó los avatares y el trabajo colectivo que han permitido llegar hasta el día de hoy. Después intervino Jorge López de la UNACH, para resaltar las muchas contribuciones de las y los trabajadores migrantes a la economía y la sociedad en los lugares de destino en Estados Unidos (EU) y en las comunidades de origen en Chiapas. Sólo en el 2012 los chiapanecos radicados en EU enviaron más de 500 millones de dólares en remesas, equivalente en ese entonces a seis mil millones de pesos, que es el presupuesto anual de varios municipios de la entidad.

Don Graciano Vergara, migrante originario de Veracruz, compartió su testimonio: “Son casi 15 años que estoy trabajando en Tampa; mucho tiempo estuve aislado, sólo trabajar y trabajar. Me decidí a ir a Casa Chiapas para aprender a leer y escribir, pero ahora también soy muralista. Ahora tengo la ilusión de terminar el trabajo en la carnicería y la prisa de llegar a mis estudios”.

Son muchos los testimonios de las personas que participan en alguno de los programas de Casa Chiapas, que en poco tiempo generó servicios de alfabetización y regularización de estudios a nivel básico, de asesoría para trámites migratorios y de beneficios sociales, además de traducción a los idiomas inglés, español, tseltal y tsotsil en casos que son tratados en la Suprema Corte de Florida y en la de Los Ángeles, California. También ofrece la enseñanza del idioma inglés e informática. En sus tres primeros años de vida y con trabajo voluntario, Casa Chiapas reportó y registró 5 mil casos de atención y prestación de servicios a la comunidad migrante chiapaneca y mexicana.

A pesar de la importancia que tiene Casa Chiapas para la comunidad inmigrante en Tampa, y ésta para cientos de familias transnacionales, no está en las prioridades del gobierno estatal. Casa Chiapas sobrevive con un presupuesto raquítico de 1,150 USD mensuales que le asigna la Oficina de Atención a Chiapanecos en el Exterior, y es parte de la Secretaría para el Desarrollo de la Frontera Sur y Enlace con la Cooperación Internacional. Su sustento depende del trabajo migrante voluntario y de la solidaridad de personas de la comunidad local.

La celebración de Casa Chiapas tuvo resonancia en comunidades chamulas de Los Altos de Chiapas. Rufino Sántiz de Cruztón en el municipio de Chamula en representación de migrantes retornados organizados en Comités Comunitarios Transnacionales (CCT), envió un saludo en inglés a los participantes en la celebración. Mateo Pérez, migrante retornado de Yabteclum en Chenalhó, miembro del Consejo Directivo de la CIMICH, reconoció el papel central que tiene Casa Chiapas en el fortalecimiento de los vínculos y el tejido organizativo entre familias y comunidades en Chiapas y su diáspora en EU.

Romeo Gómez, originario también de Romerillo, animó la entrega de reconocimientos a personas y organizaciones que son colaboradoras importantes de Casa Chiapas. La celebración concluye con la invitación de Cielo Gómez a seguir fortaleciendo la organización transnacional de familias y comunidades chiapanecas, valorando los aportes de los migrantes y tejiendo alianzas locales y transnacionales.

 ¿Y qué sigue para Casa Chiapas y  migrantes chiapanecos en EU?

 

El escenario actual para la comunidad migrante indocumentada en EU es difícil. Basta recordar que la administración de Obama deportó en el año fiscal 2013 a alrededor de 450 mil inmigrantes. Se calcula que unos 15 mil chiapanecos fueron deportados anualmente desde el 2011. Los resultados de las elecciones del pasado 4 de noviembre consolidaron el control de los republicanos sobre la Cámara de Representantes y la de Senadores en Estados Unidos, lo que sin lugar a dudas complicará la perspectiva de una reforma migratoria integral que tome en cuenta los factores que generan el desplazamiento masivo de personas, o por lo menos, ésta quedará sujeta a las agendas políticas de candidatos y partidos hacia la elección presidencial de 2016 y a la negociación

Organizaciones proinmigrantes exigen a Obama el cese de las deportaciones que separan a miles de familias y la aprobación de una “acción ejecutiva” que alivie la situación de más de 11 millones de migrantes indocumentados, además de ampliar el programa de Acción Diferida (DACA) a los padres del más del medio millón de jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo niños y a los que en dos años se ha otorgado permisos de trabajo para evitar la deportación.

A estas demandas globales, se articulan otras específicas para reconocer derechos y darles seguridad en estados o condados con presencia importante de migrantes. La organización comunitaria Raíces en Tampa junto con Casa Chiapas y otros grupos promigrantes llevan a cabo una campaña local para que se autoricen licencias de conducir independientemente de la condición migratoria. De lograrse, se disminuiría la indefensión de los migrantes indocumentados y las probabilidades de ser deportados.

Casa Chiapas está fortaleciendo su identidad y trabajo transnacional en diálogo con organizaciones en Chiapas como la CIMICH y Voces Mesoamericanas y con INCEDES en Guatemala. Su equipo apuesta a un trabajo autogestionario, que también implica exigir al Estado mexicano y al gobierno de Chiapas que pasen del discurso y los buenos deseos al cumplimiento de compromisos con la comunidad migrante.

Casa Chiapas en Tampa y en Los Ángeles se crearon en 2011, y un año más tarde en Utah, como una iniciativa externa promovida desde el gobierno de Juan Sabines y de cara a la elección de la primera diputación de migrantes en Chiapas. A pesar de las dificultades que supone un inicio abrupto y de no contar con un respaldo decidido de las autoridades de México y Chiapas hacia la comunidad migrante, la directiva de Casa Chiapas ha logrado un proceso de arraigo y reconocimiento como una organización comunitaria que promueve la participación de la comunidad inmigrante en Tampa para responder a las necesidades básicas de niñas, niños y sus familias, y facilitar su acceso a la educación, la salud y las mejoras sociales que busquen. Su fortaleza y la realización de ese futuro promisorio están en la auto-organización migrante y en la capacidad de tejer alianzas con los miles de desterrados dentro y fuera de México.

En abril de 2014, Cielo Gómez se dirigió formalmente al gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, para solicitar un aumento del presupuesto a 9 mil USD mensuales, cantidad mínima que se requiere para mantener el nivel de servicios y atención demandado por los inmigrantes chiapanecos en Tampa y en localidades cercanas. También pidió apoyo para disponer un equipo de cómputo completo, renovar mobiliario y contar con 15 computadoras para las clases de informática. Hasta la fecha no hay ninguna respuesta al planteamiento.

Casa Chiapas Tampa tiene el ímpetu para iniciar un nuevo ciclo de trabajo. “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

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